The Holy Eucharist: Charisms and Gifts

The Holy Eucharist: Charisms and Gifts
Very Rev. Bryan W. Jerabek, J.C.L., Chairman, Eucharistic Congress

“Whether extraordinary or simple and humble, charisms are graces of the Holy Spirit which directly or indirectly benefit the Church, ordered as they are to her building up, to the good of men, and to the needs of the world” (Catechism, no. 799). What charism(s) do you have?

Many people, thinking charisms only to be about great and extraordinary things, would say they have not received any at all. But even the most quiet, unassuming, and/or introverted person may have received some spiritual grace that can help the Church to grow and can help lead others to Christ.

Indeed, St. Paul teaches us that “grace has been given to each of us according to the measure of Christ’s gift… for building up the body of Christ, until we all attain to the unity of faith and knowledge of the Son of God, to mature manhood, to the extent of the full stature of Christ” (Ephesians 4:7, 12-13).

The Catechism further teaches us that “through the Spirit and his action in the sacraments, above all the Eucharist, Christ, who once was dead and is now risen, establishes the community of believers as his own Body” (no. 805). Every worthy and devout holy communion helps us to become more fully what we are – the Body of Christ.

All of this to say, the charisms – special graces of the Spirit to help build up the Church – are connected with all the sacraments, but especially with the Holy Eucharist. We should pray that at the upcoming Eucharistic Congress, there will be a special outpouring of these graces, so that as we thank God for the Diocese of Birmingham’s first fifty years, we may enter into our next period of history with new vitality and dynamism.

Maybe this all sounds a bit too charismatic – and for many, that is not their preferred spirituality. When we think of “charismatics”, we might think of a very effusive or animated style of prayer, perhaps even accompanied by particular phenomena, like speaking in tongues. Indeed, many not only do not “connect” with that sort of spiritual experience, but do not find it appealing.

In the Church there are many legitimate spiritualities. These are like facets on a diamond: all reflect the same source of light, but in different angles and aspects. Every spirituality, moreover, can have its excesses or shortcomings, since every spirituality is ultimately a human expression – and we are given to extremes.

St. Paul does not limit his teaching to just one spirituality, however. “Grace has been given to each of us”, he says. So, we go back to our opening question: What charism(s) do you have? This is for each of us to discern: taking into account temperament, spirituality, and state in life. The Lord knows how each one of us is “wired” and he works through that to build up his Church. He really does give gifts to all; our task is to put them to work not for our own benefit but for that of his Church.

Kathia and Andrés Arango, a married couple who will share their own gifts with us at the upcoming Eucharistic Congress, have worked for many years especially to help Hispanic Catholics identify and use their charisms. We look forward to having them as part of the Hispanic Track and to the ways they will help us grow into the full stature of Christ!


La Sagrada Eucaristía: Carismas y Dones
Pbro. Lic. Bryan W. Jerabek, Presidente, Congreso Eucarístico

“Extraordinarios o sencillos y humildes, los carismas son gracias del Espíritu Santo, que tienen directa o indirectamente una utilidad eclesial; los carismas están ordenados a la edificación de la Iglesia, al bien de los hombres y a las necesidades del mundo” (Catecismo de la Iglesia Católica, no. 799). ¿Qué carismas tiene Usted?

Muchas personas, pensando que los carismas se traten sólo de cosas grandes y extraordinarias, dirían que no los tienen en absoluto. Pero aún la persona más callada, modesta y/o introvertida puede haber recibido algún gracia espiritual para ayudar la Iglesia a crecer, y así esa persona es capaz de guíar a los demás hacia Cristo.

En efecto, San Pablo nos enseña que “sin embargo, cada uno de nosotros ha recibido su propio don, en la medida que Cristo los ha distribuido…. en orden a la edificación del Cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto y a la madurez que corresponde a la plenitud de Cristo” (Efesios 4:7, 12-13).

El Catecismo nos enseña además que “por el Espíritu y su acción en los sacramentos, sobre todo en la Eucaristía, Cristo muerto y resucitado constituye la comunidad de los creyentes como cuerpo suyo” (no. 805). Cada santa comunión digna y devotamente recibida nos ayuda a hacernos más como somos – el Cuerpo de Cristo.

Todo lo arriba es para decir que los carismas – gracias particulares del Espíritu para asistir con la edificación de la Iglesia – son conectados con todos los sacramentos, pero en especial con la Sagrada Eucaristía. Nosotros deberíamos rezar para que, en el venidero Congreso Eucarístico, habrá una efusión especial de estas gracias para que, mientras le damos gracias a Dios por los primeros cincuenta años de la Diócesis de Birmingham, podamos dar inicio a la próxima etapa de nuestra historia con nuevos vigor y dinamismo.

Quizás todo esto parece un poco demasiado carismático – y para muchos, no es su espiritualidad preferida. Cuando pensamos en los “carismáticos”, podemos pensar en un estilo muy efusivo o animado de la oracion, tal vez acompañada hasta de fenómenos particulares, como el hablar en lenguas. Efectivamente, hay muchos que no sólo no se conectan con tal tipo de experiencia espiritual, sino no lo encuentran atrayente.

Pero en la Iglesia hay muchas espiritualidades legítimas. Éstas son como las caras diversas de un diamante: todas reflejan la misma fuente de luz, pero de diferentes ángulos y facetas. Cada espiritualidad, es más, puede tener sus excesos y defectos, ya que cada espiritualid es, a fin de cuentas, una expresión humana – y nosotros tendemos a extremos.

San Pablo, sin embargo, no delimita su enseñanza a una espiritualidad solamente. “Cada uno de nosotros ha recibido su propio don”, nos dice. Entonces, volvemos a la duda del inicio: ¿Qué carismas tiene Usted? Cada uno de nosotros lo debe discernir: tomando en cuenta nuestro carácter, nuestra espiritualidad y nuestro estado de vida. El Señor nos conoce a todos personalmente y sabe bien trabajar con nuestras particularidades para edificar su Iglesia. De veras, él da dones a todos; nuestra tarea es de ponerlos en uso no para ventajas propias sino para ventaja de su Iglesia.

Kathia y Andrés Arango, un matrimonio que compartirán sus dones con nosotros durante el inminente Congreso Eucarístico, han laborado por muchos años especialmente para ayudar a los católicos latinos a identificar y poner en uso sus carismas. ¡No vemos la hora de recibirlos como parte del “Hilo Hispano” del Congreso, y de ver cómo nos ayudarán a crecer hacia la plenitud de Cristo!

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